Enigma

 

En la oscuridad infinita de aquel lugar, donde quiera que estuvieran, tenían muy claro qué era lo que no sentían. No sentían amor, no sentían calor ni calma interior. Si se ponían de acuerdo en algo, era en aquello. En todo lo demás eran como dos afluentes contrarios. No querían sentir los mismos colores ni olores al mismo tiempo. No tenían la necesidad de experimentar placer o dolor a la par, de hecho lo procuraban. Aquello volvía locos a los hombres de bata blanca, y eso provocaba en ellas el calor del color rojo para una y azul para la otra, el sentido de la nada y del vacío interior. La falta de cordura y la abundancia de nostalgia según el momento.

EnigmapqAunque en aquella morada oscura todo era del mismo color, siempre olía igual y el sabor de la comida era monótono, la capacidad mental de volar lejos siempre estaba presente, y era lo único que era de ellas, de la una y de la otra. Las demás habían huido, y no se lamentaban por ello. Ambas se alegraban de que se hubieran librado. Ya eran suficientes dos pares de manojos de nervios en un solo cuerpo. El enigma que las condenaba, el enigma que las mantendría ocultas y calladas para siempre era la única razón para vivir. Pero también era la única forma de morir entre aquellas cuatro paredes.

 

 

Las líneas previas se escribieron para un Photo-book en el que recopilé diferentes trabajos fotográficos acompañados de micro-relatos. Corresponden (tanto fotos como palabras) al periodo de 2014-2015.

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